Son diferenciadores sutiles que a la hora de
valorizar a la organización marcan la reputación
en el mercado, transformándose en clave velar por ella
y defenderla entre todos los miembros que la integran.
Entre estos aspectos de valoración se
encuentran circunscriptos: el respecto, las capacidades, la
lealtad, la coherencia, el compromiso, la toma de decisión,
la colaboración, y otros tantos elementos que, aunque
obvios, siempre son un desafío el poder lograrlos y mantenerlos.
A este cuadro de situación donde se evoca
una visión conjunta de cómo y por donde debe transitar
la organización, se debe sumar las competencias, desleales
a veces y donde se debe trabajar en focalizar el esfuerzo en
aquellas actitudes que se transforman después en negocios
concretos.
Es vital comprender que en términos genuinos
la empresa somos todos y es por eso que entre todos debemos
mantener la reputación que se gana en la batalla diaria
que se libra con otras empresas del mercado.
Tengamos claro algo: un cliente satisfecho es
la mejor publicidad, las acciones comerciales se han valorado
a través del tiem po a partir del famoso comentario sobre
el como a uno lo atienden cuando es cliente, en nuestra profesión
donde el 80% de nuestro negocio esta basado en productos intangibles
o servicios, donde es clave evaluar la variable “tiempo”
la cual permite que ese camino que uno recorre donde asegura
y genera imagen es símbolo de esa reputación ganada,
logrando que un nuevo cliente confíe con un alto grado
de importancia, a saber que contamos con esa reputación
que el mercado vislumbra.
En síntesis el esfuerzo que se desarrolla
en tiempo y forma, mostrando y logrando una imagen, tiene sus
frutos a medida que el mismo tiempo pasa, generando esa posibilidad
de mantenerse vigente, renovado, sensible, dispuesto y seguro
respecto al mercado en el cual transitamos"